Una Web de Malcocinado

Monstruópolis ... Pueblecinos


 

“Manolín, veme a un mandao a la calle’l’Brasil, an ca la Puri la Ramona”. Y el niño, que vive en el Paseo y está viendo to esgonzao la tele, contesta enfurrunchao a la madre: “Sí, hombre, allárribota, y me pierdo enteros los dibujos... Que vaya la Mari”.

 

La Mari está enfrascada probándose sus vestidos veraniegos y ni se entera ni se quiere enterar, ye, ye; el niño termina los dibujitos interrumpidos con diez minutos de anuncios (tiempo que hubiera bastado para satisfacer el mandao) y la madre, después de finalizar sus quehaceres domésticos, se da su paseo contracolesterol por la MA30 y de vuelta recoge el vestido de gitana que su Mari va a estrenar en la feria que está al caer.

 

Si la Puri hubiera vivido en Triana, en Carabanchel o en Harlem, el niño se habría puesto allí en dos patecás, aunque hubiera empleado dos horas de ida y otras tantas de vuelta, porque no es lo mismo recorrer 4 kilómetros en una ciudad de 40 Kms. de diámetro que 300 metros en un pueblo de 1 kilómetro. El espacio es… muy relativo. 

Tampoco es lo mismo ir entretenido viendo escaparates, sorteando viandantes y esquivando obstáculos que advertir una puerta cerrada tras otra, intuir alguna mirada por entre las persianas o cruzarse con alguien sólo si la hora es temprana.

Como tampoco lo es poder usar el autobús que nunca llega a su hora, el claustrofóbico pero rápido metro o el propio coche que luego aparcaremos en doble o triple fila por falta de sitio. Estas opciones no pueden compararse con la casi única posibilidad de caminar que ofrece el pueblo: un placentero paseo de cinco minutos que, cada vez con mayor frecuencia, es sustituido por un veloz viaje en coche o en moto para no perder tiempo. O para ganarlo, que el tiempo de cada uno es muy personal. Y es que el tiempo es… relativo, muy relativo.

 

Lo cierto es que las concentraciones urbanas en el mundo van aumentando. Ya no son ciudades de 1, 2 ó 5 millones de habitantes, que abundan en todos lados; estamos hablando de megalópolis, de megaciudades, de inmensos hormigueros humanos. Hoy son ya 36 monstruosidades que, todas ellas, suman 500 millones de personas, tantas como tiene la Unión Europea. El mapa lo muestra claramente.

 

Las 25 poblaciones más pobladas del mundo

 

En estas aglomeraciones conviven la riqueza con la pobreza, los barrios ricos con los marginales, la gente guapa con los inmigrantes que malviven en los suburbios. Todos sufren las deficiencias del transporte, un descomunal tráfico que ocasiona grandes embotellamientos diarios, la falta de vivienda, la mala calidad del agua potable, la delincuencia… No hace falta salir de Europa para comprobarlo, pero es en África, en América y en Asia donde el problema más acucia.

La pobreza extrema de estos continentes se trasluce en sus metrópolis (El Cairo, Lagos, Nueva Delhi, Calcuta, Yakarta, Manila, etc.), pero tiene un contrapunto paradójico en la rica Tokio, la ciudad más poblada del mundo, con casi 34 millones, donde la falta de vivienda ha llevado a miles de personas a vivir bajo puentes, en las estaciones de tren e incluso a pagar el equivalente a 10 euros diarios a cibercafés que les ofrecen una ducha, un sillón y la conexión a internet; por unos euros más, también pueden pasar allí la noche.

 

Hace tiempo ya que las emigraciones no son masivas, pero los pueblos siguen perdiendo habitantes, en un proceso imparable que tuvo su mayor protagonismo en España entre 1960 y 1980. A partir de esa fecha, hubo muchos que los perdieron completamente, sobre todo en las dos Castillas y en Aragón, donde la maleza y la soledad fueron adueñándose de calles y de casas que ahora comparten el silencio con jaramagos y piedras caídas. En Andalucía y Extremadura, las dos regiones tradicionalmente más pobres en recursos, se pretendió parar esta tendencia implantando el subsidio agrario, que permitió disminuir el ritmo de despoblamiento.

 

Vista de Malcocinado

 

Malcocinado no fue una excepción y, de los 2.140 habitantes de hecho y 2.267 de derecho que tuvo en 1950, ha bajado en 2008 a los 452, siendo más los hombres (240) que las mujeres (212).

De los 164 municipios de la provincia, ocupa el puesto 148, lejos de los 147.000 censados en Badajoz capital y bastante más cerca de los 79 de El Carrascalejo, el menos poblado (todavía muchos comparados con los 4 hombres y 2 mujeres que hay en Illán de las Vacas, Toledo, el más chico de los españoles). De los más próximos, le superan Azuaga (8.400), Llerena (6.000) y Berlanga (2.500) y está por encima de Reina (196) y de Casas de Reina (201). En los cercanos núcleos andaluces con los que tiene más contacto también hay más habitantes: 1.900 en Alanís y 3.000 en Guadalcanal.

 

La vida en los pueblos y en las ciudades es muy diferente. Las relaciones humanas, las dificultades cotidianas y los entretenimientos que los modos de vida ofrecen son completamente distintos. A cada cual corresponde comparar su vida con la de otros y concluir si le merece más la pena ver diariamente las mismas caras o pasear entre desconocidos; si viajar hasta 17 ó 100 kilómetros para reponer vestuario y calzado o acercarse todas las tardes a escudriñar los escaparates urbanos; si resignarse a ver lo que hay en la tele nocturna o elegir entre las películas de cualquier multicines; si esperar a bailar en las 4-5 ocasiones festivas anuales que alguna orquesta toca en la caseta municipal o acudir cada sábado a la discoteca de moda; si barzonear tranquila y libremente por el campo (otro día hablaremos de las alambradas) o padecer paseos urbanos aderezados con coches, ruidos y obstáculos variopintos.

 

Quizá lo mejor fuera tener la posibilidad de hacer todo eso de vez en cuando, de alternar tranquilidad con estrés, trabajo con ocio, sosiego con ajetreo, descanso con juerga…

 

Mientras tanto, Manolín fisgonea entre los coloristas vestidos de su hermana; la Mari se divierte con el más reciente juego de consola y la madre ultima los repápalos para la hora de comer que ya se acerca. En la otra punta, la Puri hilvana primorosamente las primeras telas en azul y amarillo para su próxima creación. Y tan contentos que están todos.

 

Vista de Malcocinado

 


 

MALCOCINADO (BADAJOZ)

 

CENSOS DE POBLACIÓN HISTÓRICA


1842 1857 1860 1877 1887 1897 1900 1910
Sin datos Sin datos Sin datos 1317 1136 1134 1261 1461

 

1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991
1756 2135 2244 2267 1974 1262 798 644

 

RENOVACIÓN DE LOS PADRONES MUNICIPALES DE POBLACIÓN


1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995
739 735 733 728 714 644 639 624 612 593

 

1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
570 (*) 562 552 546 530 533 521 501 486

 

2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
484 477 452 449 449 445 426 413 405 395 379

 

(*) No hubo revisión este año.

FUENTE: Instituto Nacional de Estadística

 

 

NOTA 1. La primera parte constituía el artículo publicado en la Revista de feria de Malcocinado de 2009.
La última página ha sido elaborada expresamente para completarlo en su publicación en esta web, pues explica notoriamente la evolución demográfica de este municipio y, en general, del resto de las poblaciones rurales en España.
NOTA 2. En 2016, los municipios más cercanos a Malcocinado tienen una población de: Alanís de la Sierra (1.811 habitantes), Azuaga (8.008), Berlanga (2.412), Guadalcanal (2.706), Llerena (5.877).
NOTA 3. Ahora, la provincia cuenta con 165 municipios, pues Guadiana del Caudillo se segregó en 2012 del de Badajoz.

 

 

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Paco Hernández